A la comunidad internacionalista, qie se levanta en solidaridad con la revolución en Rojava


Los últimos 23 días han estado marcados por intensos combates entre las fuerzas del Gobierno de Transición Sirio (STG) y las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF). A pesar de todos los esfuerzos de las SDF por entablar negociaciones políticas con el STG y alcanzar una solución pacífica, esta guerra ha sido impuesta a las SDF y, en especial, a la población kurda. En los últimos días, hemos sido testigos de una resistencia histórica por parte de la población. Los combatientes han demostrado una vez más que nunca aceptarán la rendición y que seguirán comprometidos con los valores democráticos hasta el final.


El 29 de enero se firmó otro acuerdo entre las SDF y el STG. Anteriormente se habían negociado varios altos el fuego, pero el STG nunca los ha cumplido e incluso los ha aprovechado para cometer crímenes contra la humanidad. Por lo tanto, expresamos nuestras dudas y les aseguramos que aquí , sobre el terreno, la gente también es crítica y está alerta. Son conscientes del riesgo de una guerra prolongada y en expansión. A pesar de este riesgo, las SDF insisten en una solución pacífica y política. Esto no nace de la ingenuidad, sino que forma parte de una intervención ideológica en la actual Tercera Guerra Mundial. Esta guerra ya ha convertido Oriente Medio en un baño de sangre en poco tiempo. La estrategia bélica de los estados hegemónicos contra las sociedades de Oriente Medio —desde Gaza hasta Irán— tiene como objetivo quebrantar la voluntad democrática de los pueblos y dejarlos políticamente incapacitados para actuar. Para contrarrestar esta estrategia y evitar nuevas masacres de la sociedad, las SDF han aceptado un alto el fuego y se integraran en el Estado sirio. Por lo tanto, el primer y más importante objetivo de este acuerdo es, claramente, poner fin a la guerra.


El acuerdo no es ni una derrota ni una capitulación. Más bien es un nuevo intento de poner en práctica la integración democrática ya negociada en el acuerdo del 10 de marzo. La estrategia de integración democrática no es en modo alguno una sumisión a las estructuras estatales. El objetivo sigue siendo fortalecer la autoorganización democrática de la sociedad más allá del estado y crear nuevas oportunidades para ello a través del acuerdo. Sin lugar a dudas, el acuerdo está plagado de riesgos y enormes dificultades. No solo nos enfrentamos a un sistema yihadista-dictatorial, sino también a los intereses hegemónicos de Estados Unidos e Israel. Esta combinación puede entenderse como una doble amenaza.

¿Hasta qué punto podemos confiar en este acuerdo? No debemos olvidar con quién nos sentamos a la mesa de negociaciones. Este momento no es el final de la lucha, sino el comienzo de una nueva fase aún más intensa. Ahora debemos ejercer presión internacional al más alto nivel para garantizar que el acuerdo se aplique correctamente y de acuerdo con nuestros valores. En última instancia, será la actitud revolucionaria de la sociedad, los revolucionarios y los activistas, pero también de la comunidad internacional, la que determinará en qué medida se pueden combatir estos riesgos.

Rojava sigue existiendo y la revolución continúa. Si dejamos de esperar, de confiar y de apoyar ahora, seremos nosotros y nosotras mismas quienes pongamos fin a la revolución. La gente aquí está organizada y politizada, y seguirá viviendo sus valores revolucionarios y luchando. Debemos vernos a nosotros y nosotras mismas como parte de esto. Cuanta más presión ejerzamos sobre las partes implicadas y cuanto más utilicemos el nuevo margen de maniobra ganado, antes avanzará el proceso de integración en consonancia con los intereses democráticos. Para nosotros y nosotras, la integración significa que ya no estamos limitados al norte y el este de Siria, sino que podemos ejercer influencia en toda Siria y en toda la región

¡Debemos permanecer alerta! La guerra aún no ha terminado. El asedio de Kobane no se ha levantado y los y las combatientes capturados de las SDF y las YPJ aún no han han sido liberados de las manos de los yihadistas. Los derechos de las mujeres no están garantizados aún. Es por ello que no es momento para el estancamiento o la desesperanza, sino para la acción y la resistencia. Seguiremos luchando por la defensa de Rojava y los logros de la revolución.

Saludos revolucionarios llenos de esperanza y espíritu de resistencia,

30 de enero de 2026

Comuna Internacionalista en Rojava



El resumen del acuerdo es el siguiente:

“Este acuerdo prevé la retirada de las fuerzas armadas de los puntos de contacto, el despliegue de fuerzas de seguridad del Ministerio del Interior en los centros urbanos de Hasaka y Qamishlo, el inicio del proceso de integración de las fuerzas de seguridad en la región y la formación de una división militar bajo la supervisión de la administración provincial de Alepo, compuesta por tres brigadas de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) y una brigada de Kobanê.

El acuerdo también prevé la integración de las instituciones de la Administración Autónoma en las instituciones estatales sirias y el nombramiento formal de los empleados actuales para ocupar cargos oficiales.

Además, el acuerdo garantiza los derechos civiles y educativos del pueblo kurdo y tiene como objetivo asegurar el regreso de las personas desplazadas a sus hogares.

Este acuerdo tiene también por objeto lograr la plena integración en la región y garantizar la unidad del territorio sirio mediante el fortalecimiento de la cooperación entre las partes pertinentes y la unificación de los esfuerzos para reconstruir el país.”

Cabe añadir que las YPJ seguirán existiendo como parte esencial de las SDF pero que aún no se han negociado acuerdos más allá de este para los derechos de las mujeres, las minorías religiosas y los otros grupos de población.

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