En memoria del internacionalista Kevin Jochim (Dilsoz Bahar)

En todo Kurdistán y Oriente Medio, y finalmente en todo el mundo

Ronahî

“Todo el mundo puede formar parte de la revolución en Rojava. Por supuesto, si eres una persona que defiende la democracia, la igualdad, la justicia y la libertad. Estos valores son la base de la revolución en Rojava, valores de la humanidad que se han perdido en 5.000 años de historia. Si miramos el sistema de la modernidad capitalista, la esencia del ser humano se ha perdido. La revolución de Rojava es un renacimiento de los valores humanos. Es un renacimiento de los valores de la democracia, la justicia, la libertad, la igualdad. Estamos recreando estos valores y devolviéndolos a la humanidad. Esto es ejemplar para todo el mundo.”[1]

Han pasado cinco años desde que perdimos al revolucionario alemán Kevin Jochim, que había tomado el nombre de Dilsoz Bahar en Kurdistán. Cinco años en los que la revolución ha avanzado, se ha profundizado y extendido. Cinco años en los que se han librado grandes batallas y miles de personas valiosas se han sacrificado en Kurdistán por la defensa de la humanidad. Puedo imaginar cómo estos acontecimientos habrían llenado de emoción a nuestro amigo Dilsoz Bahar. Cuánto me habría contado sobre el desarrollo de la revolución. Dilsoz Bahar creció con cada paso de la revolución. Se unió a ella en Kurdistán como si formara parte de una gran planta o un árbol. Y con una devoción, esfuerzo y cuidado tan naturales, observaba su desarrollo por todo Kurdistán, informaba sobre los avances y también se dedicaba a sus propias tareas en esta revolución.

En este sentido, Dilsoz Bahar tenía una comprensión amplia y compleja de los procesos revolucionarios en Oriente Medio y había desarrollado una personalidad que le convertía en un orgulloso y serio actor de los mismos. Una personalidad en la que las acciones reales se derivaban de las percepciones. Si alguien de Europa le hubiera preguntado por qué se había unido a un movimiento armado de liberación en Oriente Medio, habría explicado sus propias decisiones en el contexto de la actual “Tercera Guerra Mundial”: En Europa, ignorada y reprimida en gran medida, estamos actualmente en una Tercera Guerra Mundial que no es diferente en escala de las anteriores guerras mundiales. El centro de la Tercera Guerra Mundial está en Oriente Medio y se centra principalmente en Kurdistán. Los actores involucrados en esta guerra global de distribución tratan de controlar grandes áreas de la región y gobernarlas de acuerdo con sus respectivas ideologías y visiones del mundo. Explicaba: “Soy un joven político y no cierro los ojos ante los acontecimientos del mundo. Tan pronto como tomé conciencia de la importancia y el papel del movimiento de liberación kurdo, decidí formar parte de esta lucha.”

Dilsoz Bahar vivió y luchó con esta conciencia. Cada segundo de su vida intentó formar parte del movimiento por los valores humanos, por “la libertad, la democracia, la justicia y la igualdad”. Si pasabas apenas unos minutos con él, te llenabas de su energía y su empuje. Si compartías una breve conversación, te hacía parte de su esperanza y te fascinaba con su actitud convencida. Cuando otros te hablaban de él, tu percepción de lo que una persona puede crear y lograr aumentaba: llevaba a cabo todas las tareas que se le encomendaban con gran claridad; superaba los obstáculos muy rápidamente y era muy dinámico. Sus esfuerzos también resultaban evidentes por la responsabilidad que se le encomendó a una edad temprana. Tras responsabilizarse de una unidad en las montañas libres, estuvo al cargo de la estructura de radio de toda una zona de la guerrilla. En Rojava participó en muchos combates contra Estado Islámico, y se le entregó la responsabilidad de toda una unidad de voluntarios internacionales.

En mí, mi amigo Dilsoz Bahar fortaleció la creencia en el poder colectivo del movimiento. Cuando una persona puede desarrollar tanto en poco tiempo y desplegar su fuerza y potencial, significa libertad. Se trata de la libertad tan preciosa y creada con tanto sacrificio, un valor mayor que cualquier palabra. Es un sentimiento con el que te sientes pleno. Es tan tierno y tan fuerte como una gran planta o un árbol del que eres parte. Es un valor que se fortalece por la forma en que vives cada aliento de tu vida. El valor que has creado vive más allá de tu muerte.

Conmemoramos a nuestro preciado amigo Dilsoz Bahar y mostramos el máximo respeto por el esfuerzo que hizo por esta revolución. Su forma de enfocar y llevar a cabo su vida es un ejemplo para todos nosotros y nos acompaña en nuestro camino para formar parte de esta revolución, y al hacerlo, para superarnos constantemente y recrearnos de nuevo, de modo que podamos dar vida en nosotros mismos a los valores que queremos oponer a la oscuridad y el vacío de nuestro tiempo.

[1] De una entrevista con Dilsoz Bahar realizada en la primavera de 2015 en Rojava. https://www.youtube.com/watch?v=OWSqrrZEHIk.